Se ha demostrado que fracasan emocionalmente los líderes que no cuentan con distinciones como generosidad y entrega en su liderazgo.
Hay líderes demasiado ambiciosos, dispuestos a ganar ventaja a expensas de los demás. No muestran integridad ni prestan atención a las necesidades de los subordinados o colegas.
Es el mal de este siglo. Pareciera que los negocios a llevar adelante un cambio va paralelo a tus principios. Vemos a tantos tomar cursos de técnicas para prepararse para el cambio o de maneras de llevar las cosas adelante en estos tiempos, pero también vemos una nube de transparencia en cuanto a la manera, a los modos.
¿El fin justifica los medios? Maquiavelo es ahora nuestro nuevo líder. Causa escozor leer que entre los libros más vendidos están los que solo hablan de ti y de ti y nada más que de ti; ver qué debes comprar y vender, sin importarte quién hay detrás de todo eso; que si fuera necesario, cambia de padre y búscate uno rico para que la impiedad ya no venga con un cargo de conciencia; y que el éxito sirva para tapar todo y a todos los que dejaste en el camino.
Pero ¿sabes? Los que llegaron allí, lo saben. Quizás no tú porque no llegaste y piensas que ese es el camino a la felicidad, pero déjame decirte: ellos lo saben. Detrás de todo éxito vacío, solo hay más vacío. No te dejes engañar como líder y creas que el fin justifica los medios. Deja de pensar que te levantarán una estatua frente a la sede central de tu denominación porque equilibraste las finanzas. Serás medido con la misma vara con la que mides.
El mal de este siglo es pensar que “negocios son negocios” y que eso cubre y tapa todo movimiento que hagas. Y no funciona. Te puede traer éxito momentáneo, pero no funciona para que no fracases, para que las emociones no te tengan, para no ser un despiadado exitoso líder. Si te pones en esa fila, ella lleva a la desazón, a fracasar emocionalmente, a perder conciencia del verdadero camino, de la verdadera verdad, de la verdadera vida… que la hay… que se puede vivir, pero te necesita íntegro. No con dobleces que queden marcados y se noten en tus formas, sino íntegro que puedas mirar a Jesús a los ojos y que Él pueda decirte “… buen siervo… has sido el…” (Lucas 19:17, NVI). ¿Puedes hoy hacerlo?
Con la excusa del logro, de ir por más cueste lo que cueste, algunos van por el desfiladero. Esto no sucede solo con hombres y mujeres de negocios. Sucede mucho en organizaciones cristianas, donde el fin justifica los medios, donde el fin justifica que los voluntarios que mueran en el camino. ¡Qué pena!
Dr Hector Teme
Tomado del libro EMOCIONES QUE CONDUCEN AL ÉXITO, de Hector Teme en editorial WHITAKER HOUSE